Mi hijo es muy quisquilloso para comer - ONIE Project

Mi hijo es muy quisquilloso para comer

Posted by ONIE Project on 10/27/2016

Comer es necesario para mantener nuestro cuerpo saludable, pero también es una experiencia social. La misma investigación nos indica que niños en sus primeros años son influenciados por las preferencias de otros.1 Los niños buscan señales sobre que es seguro y rico para comer. Tus expresiones faciales y palabras proveen esas señales.

Lo más interesante es que los niños a esa edad están poniendo mucha atención a lo que a sus padres NO les gusta y a la diferencias preferenciales en la familia. Lo cual nos indica que los hábitos de todos son importantes. Si la mamá come ensalada pero el papá no, es más probable que al niño no le guste las ensaladas, porque el NO los influencian más. Los hermanos mayores también influencian  en  los menores. Si al hermano mayor no le gusta el pescado, es probable que al menor tampoco le guste.

Los hábitos alimenticios de la niñez se continúan en la madurez.2,3 Además, la alimentación que uno recibe cuando es niño, impacta en la salud del adulto, aunque cuando  niño  parece estar bien.La realidad es que los niños están consumiendo mucha grasa, colesterol, azúcar añadida y sal. 5-7 Necesitamos comer mejor por ellos y su salud.

¿Qué ejemplo les están dando ahora? Traten todos (mamá, papá, hermanos, tías, tíos…) de añadir más vegetales a la dieta, elegir leche al 1% y limitar el consumo de dulces, que son una recompensa en un momento dado, pero NO a largo plazo. Hay que unirse y adoptar hábitos saludables para dar buen ejemplo a los más pequeños.

 

Proyecto ONIE 

  1. Liberman, Z., Woodward, A. L., Sullivan, K. R., and Kinzler, K. D. (2016).  Early emerging system for reasoning about the social nature of food. PNAS, 113(34), 9480-9485.
  2. Klesges, R.C., Stein, R.J., Eck, L.H., Isbell, T.R. and Klesges, L.M. (1991) Parental influences on food selection in young children and its relationships to childhood obesity. American Journal of Clinical Nutrition, 53, 859–864.
  3. Steiger, H., Stotland, S., Ghadirian, A.M. and Whitehead, V. (1994) Controlled study of eating concerns and psychopathological traits in relative of eating disorders probands: do familial traits exist? International Journal of Eating Disorders, 18, 107–118.
  4. Berenson, G.S., Srinivasan, S.R., Bao, W., Newman, W.P., III, Tracy, R.E. and Wattigney, W.A. (1998) Association between multiple cardiovascular risk factors and atherosclerosis in children and young adults. New England Journal of Medicine, 338, 1650–1656.
  5. Nicklas, T.A. (1995) Dietary studies of children and young adults (1973–1988): the Bogalusa heart study. American Journal of Medical Science, 310(Suppl. 1), S101–S108.
  6. Lava, S. A. G., Bianchetti, M. G., & Simonetti, G. D. (2015). Salt intake in children and its consequences on blood pressure. Pediatric Nephrology, 30(9), 1389-1396.  
  7. Cogswell, M.E.,  Gunn, J. P., Yuan, K., Park, S., and Merritt, R. (2015). 
  8. Sodium and sugar in complementary infant and toddler foods sold in the United States. Pediatrics, 135(3), 416-423. 

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